Es completamente legítimo e incluso necesario que los municipios revisen sus normas urbanísticas periódicamente. Las ciudades evolucionan, a consecuencia de lo cual deben actualizarse las reglas que guían su crecimiento.
Sin embargo el proceso de revisión no debería implicar nunca un freno total de la actividad de la construcción. Los cambios de código urbanístico requieren consenso, debate y participación ciudadana, que por su naturaleza llevan mucho tiempo. Ese tiempo no puede transformarse en parálisis cómo está ocurriendo hoy en Tigre.
Lo que está ocurriendo actualmente en este partido del GBA con la suspensión judicial de nuevas viabilidades y permisos para proyectos en altura, es precisamente lo que no debería ocurrir porque atenta contra la seguridad jurídica y la previsibilidad, que son cuestiones imprescindibles para poder invertir y desarrollar en la Argentina.
Tigre fue, en los últimos años, uno de los distritos con mayor dinamismo constructivo del país. Sin embargo, una reciente medida judicial (producto de una presentación de una ONG junto a Fuerza Patria) frenó los permisos de toda nueva construcción en altura hasta que se actualice el código urbanístico. Hoy solo pueden autorizarse obras de hasta dos pisos.
Congelar nuevos trámites conlleva mensajes muy inconvenientes. En primer lugar, nos dice que las reglas pueden cambiar abruptamente y en cualquier momento. Ello afecta directamente a una industria como la nuestra que moviliza capital, crédito, empleo y confianza.
En segundo lugar implica grandes pérdidas de fuentes de trabajo, que no se siga invirtiendo en el país (lo cual en un contexto como el actual es muy grave), y que no se construyan más viviendas, que tanto se necesitan. Ni hablar que estas medidas impulsan los valores de la oferta existente más hacia arriba.
En nuestra opinión todo proceso de modificación normativa debería dejar expresamente establecido que, hasta la aprobación del nuevo código, el vigente continúa rigiendo en su totalidad y sin ambigüedades. Y en caso de dudas o interpretaciones, que exista un cuerpo técnico municipal capaz de resolver con criterio y profesionalismo.
Tigre es un distrito emblemático para el desarrollo inmobiliario, cuna de Nordelta e infinidad de desarrollos de escala. Lo que se decida allí no solo impacta localmente, sino que también envía señales al conjunto del ecosistema inmobiliario argentino. O caminamos hacia marcos claros, estables y dialogados, o le seguimos sumando nocivas capas de incertidumbre a la industria.
Damián Tabakman, Pte de la CEDU





