Informes > CONSEJOS UTILES > Llego el momento de pensar en companias de desarrollos inmobiliarios de verdad? ACIERTO

¿Llegó el momento de pensar en compañías de desarrollos inmobiliarios de verdad?

Con el crecimiento de la construcción y los desarrollos inmobiliarios de los últimos años, surgieron organizaciones dedicadas a llevar adelante los emprendimientos. Pero, ¿Llegó el momento de pensar en compañías de desarrollos inmobiliarios de verdad?



Utilizo a propósito la palabra “organizaciones” porque francamente no me parece que, en general, califiquen para el vocablo que realmente deberían ostentar, que es el de “compañías”. Lo cierto es que, gracias al impulso inversor que supimos conseguir, los arquitectos, constructores, inmobiliarios o financistas se convirtieron en “developers”, para usar un término que se ha puesto de moda.

¿Que es un developer? Es quien lleva adelante proyectos. Un desarrollista, si recurrimos a su traducción al castellano, es quien se pone el negocio al hombro, y hace todo lo que hay que hacer: detecta una oportunidad, concibe un producto, arma su financiamiento con capital propio y de terceros, conduce su construcción y su comercialización, y al final distribuye los resultados alcanzados, quedándose con parte de la utilidad (success fee) toda vez que haya superado ciertos niveles mínimos de rentabilidad concertados con los inversionistas. Así trabajamos hoy en día en el sector.

Sin embargo, debemos reconocer que algunos ni siquiera reconocen la figura del Developer. De hecho, quienes lo hacen a veces se sienten a la vanguardia de la industria. Mi opinión es que esto ya no es así, fue… (como dicen los chicos). Esa forma de trabajo era la vanguardia de la actividad, pero percibo que, siguiendo las tendencias globales y teniendo en cuenta la realidad del real estate local, hay un nuevo escalón de madurez que sobrevendrá el año entrante y que, quienes primero lo asuman, lograrán encontrar las ventajas competitivas propias de la innovación. Se trata precisamente de empezar a concebir a los desarrollistas no solo como armadores, estructuradores y gerenciadores de proyectos, sino como verdaderas compañías.

Solo gerenciadores de proyectos
¿Qué desarrollista local puede describirse hoy como una compañía? Me atrevería a adivinar que probablemente ninguno. Obviamente excluyo del análisis a Irsa, que en la actualidad está más enfocada a las adquisiciones estratégicas que a los desarrollos. También excluyo a las empresa constructoras / contratistas como Techint, que tienen objetivos muy diferentes. La realidad es que para ser una compañía de desarrollos no alcanza con tener una linda oficina en Puerto Madero y algunos empleados en relación de dependencia.

Mientras los developers tenían entre manos proyectos pequeños o mientras accedían a negocios de cierta escala pero en forma puntual, era lógico que estuvieran organizados como gerenciadores de proyectos. Hoy esto ya no es así. Muchos tienen bajo control un horizonte de negocios que se extiende en el mediano plazo, con un volumen de actividad considerable, gran cantidad de personal afectado en forma directa o indirecta a su actividad y, en una proporción creciente de casos, la posibilidad de incorporar capital institucional.

Toda compañía que se precie de tal, para serlo tiene que tener una misión que vaya más allá de cada negocio, tiene que contar con un plan estratégico, un presupuesto y un organigrama. Tiene también que tener un esquema de delegación jerárquica de funciones y responsabilidades, así como procedimientos para la toma de decisiones que no siempre pasen por el dueño. Una empresa cuenta con marcas comerciales identificatorias y un programa de comunicación institucional. Incluso tiene normalmente un área de recursos humanos.

Pero además, no hay que olvidarlo: una compañía de desarrollos inmobiliarios es una organización de personas. Sin eso, no es nada. No alcanza con el capital y la genialidad del líder. La gran diferencia pasa hoy en día por el trabajo en equipo. Una compañía es una organización de gente con un objetivo que supera el haber encontrado un buen terreno para hacer allí un edificio que termine como un negocio rentable.

Algunos ya lo ven, y de a poco empezamos a escuchar acerca de las marcas en real estate, que antes no existían: Quartier, Le Parc, Renoir, Pulte. Pero con eso simplemente no alcanza. Nike es una marca, pero ellos no fabrican calzado deportivo. En rigor es mucho más que una marca, es una gran compañía. ¿Que privilegia hoy en día el mercado? ¿Hacia donde va el mundo de los negocios? Precisamente hacia allá, hacia la generación de compañías con capacidad de hacer proyectos, y no al revés.

Obviamente siempre hablamos del sector inmobiliario, asumiendo escenarios cambiantes y dinámicos. Una compañía en este sector hoy debe tener proyectos (y marcas) para el segmento de lujo, pero al mismo tiempo debe empezar a pensar en líneas de acción para atender a la clase media, así como también emprendimientos de oficinas, parques industriales o centros comerciales novedosos.

Tradición local
Hay que reconocer que en nuestro país no hay una tradición importante en el desarrollo de grandes compañías que logren además captar capital institucional para su crecimiento, ni en el mercado de capitales ni entre privados. Por ello es que la modalidad tradicional ha sido la de encarar proyecto por proyecto. Así, crecieron algunas firmas gerenciadoras, pero el grueso de la ganancia quedó en el propio emprendimiento. Es absolutamente habitual que encontremos compañías de un solo proyecto, sin continuidad en el tiempo. Razones impositivas, cambios permanentes a nivel macro y una mentalidad de corto plazo, han explicado esta manera de concebir los negocios.

Como sostengo, se viene un cambio importante en esta materia que capitalizarán los que lo vean antes. Llegó el momento de empezar a pensar en “compañías de desarrollos inmobiliarios”. ¿Que hace falta para eso? Sin lugar a dudas un cambio muy profundo de mentalidad. Toda compañía debe definir primero su misión y sus valores, su estrategia de diferenciación, el modelo de gestión de su personal, el sistema de administración de crisis (que sin duda vendrán), su modalidad de presupuestacion y control, el organigrama.

Nadie habla de burocratizar inútilmente las empresas, sino simplemente de hacer una empresa como la gente, siguiendo los modelos globales más exitosos e implementando las mejores prácticas. Para todo eso además hace falta un líder. Alguien que lo motorice y que sepa cómo hacerlo. El fundador de la firma puede ser el más apto para ello, o puede no serlo. Una cosa es armar un buen negocio o un buen proyecto, y otra cosa es conducir una empresa de vanguardia. Hay que saber lo que eso significa, qué consecuencias tiene y sobre todo, cómo hacerlo. Steve Jobs creó Apple pero no condujo su gran despegue. Incluso, el directorio lo despidió para poder afrontar con eficiencia esa nueva etapa. Hay cientos de casos similares de la era de Internet.

El gran cambio de mentalidad pasa por saber cómo interactuar de manera diferente con la propia gente, cómo retribuirlos para que formen parte del éxito. Otra cuestión básica de la mentalidad empresaria que, aunque obvia no podemos soslayar, es que la gente trabaja por plata, nuestros empleados quieren ganar plata. A quienes son claves en nuestra organización, a los que son talentosos, a los que estratégicamente nos ayudan a ser lo que somos, hay que remunerarlos bien. Si no, simplemente se irán. Y a los que no sirven, hay que despedirlos ya. Parece una obviedad, pero en la vida real no se practica.

Cimientos
Hay que empezar por los cimientos. La primera pregunta es: ¿dónde tenemos una diferencia competitiva que nos permita posicionarnos con éxito al momento de convertirnos en una empresa de verdad? ¿En la capacidad de construir mejor y más barato, en la red de comercialización, en la estructura de financiación, en nuestra solvencia patrimonial, en la innovación de nuestros productos, en la atención al cliente, en la detección de buenos terrenos, en la agilidad para adecuarnos a los cambios?

No hay dos compañías iguales. Saber cuáles son nuestras fortalezas es el primer paso. El segundo es la puesta en práctica de lo anterior y para eso hace falta, como dijimos, liderazgo. El líder conduce el equipo, hace que todos entiendan hacia dónde vamos, irradiando los objetivos en hechos y en palabras. Sin líder, no hay compañía. Los líderes inspiran a su gente y celebran sus logros.

¿Qué gente nos tiene que acompañar en el proceso, si es que queremos hacer de nuestra organización una empresa de verdad? Los mejores, los íntegros, los inteligentes, los que tengan energía positiva, los que tengan la madurez necesaria como para entender y sumar con buen criterio, los que sepan hacer y los que tengan pasión. Para los cargos más altos, necesitaremos a quienes adicionalmente tengan capacidad de anticipación y resistencia. Siempre se cometen errores. En ese caso, hay que saber resistir.

Una vez que tengamos a la gente, viene la tercera parte, pero no por ello menos importante: a riesgo de exagerar sostengo que hay que elevar al área de recursos humanos a la máxima jerarquía de la firma. Por supuesto que el gerente financiero es importante, ni hablar del comercial o del de producción o construcción, pero no tenemos nada sin nuestra gente, y la gente mira siempre a RRHH. Por allí pasa su descontento, sus expectativas, su bonus, su aumento y su despido. Sin RRHH simplemente no tenemos compañía.

Con todo eso haremos una estrategia, y a partir de allí empezaremos de nuevo. La organización ira creando su cultura, sus rituales, sus mitos, su imagen, su pertenencia, su propia vida, y eso está bien. Ese es el camino. Ahora que lo hemos descrito, volvemos a preguntar: ¿hay compañías de desarrollos inmobiliarios en nuestro medio? Mi respuesta, de nuevo, es NO. Sepamos que hacia allá va nuestro sector. Esa es la tendencia. Los inversores, nuestros clientes, los proveedores, incluso el mercado de capitales premiarán a los que se encaminen de esa forma. Los otros, los que no los empiecen a ver ya, perderán el tren.

Damián Tabakman
damiantabakman@fibertel.com.ar

© ReporteInmobiliario.com, 2003-2007, Lunes 15 de enero de 2007.



.
Puntuación Promedio: 4.65 - votos: 26
Por favor tómate un segundo y vota por este artículo:

Excelente
Muy Bueno
Bueno
Regular
Malo

REPORTE INMOBILIARIO TV

Informate al instante

Reporte Inmobiliario

Valor metro cuadrado por manzana

Suscribete a nuestro newsletter semanal