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Valores de los campos y caída de la rentabilidad

La caida en la rentabilidad de la actividad agrícola, producto de la baja de las cotizaciones internacionales de los granos, no se ha trasladado aún a las cotizaciones de los campos.
El recorte del beneficio de la actividad se traducirá previamente en otras actividades que eran impulsadas también por la cosecha antes que en los valores de la tierra productiva.



Los valores de los campos fueron los que más se acrecentaron dentro de las tipologías de activos inmobiliarios, luego de la devaluación.
Mientras que en las mejores zonas de la ciudad de Bs. As., las viviendas recién en el último año llegaron en el mejor de los casos a emparejar su precio en dólares con el vigente en 2001, las tierras productivas lo incrementaron en promedio un 76 % en billetes estadounidenses.

Este importante aumento de las cotizaciones de los campos se debió fundamentalmente a la mejora que en forma directa introdujo la devaluación en la rentabilidad, al incremento que en parte de los años 2003 y 2004 sufrieron las cotizaciones de los granos y a la incorporación de nuevos jugadores ajenos al negocio que pujaron por entrar al mismo incrementando la demanda tradicional de superficies de la actividad.

Pero, sabido es también que producto de la buena rentabilidad obtenida, parte de ella se derramó hacia otros rubros como el de máquinaria agrícola, el automotriz , y el inmobiliario y constructivo, entre otros.

En cuanto a las inversiones que los productores volcaron en estos dos últimos rubros, las mismas se materializaron mediante tres modalidades: La mejora de galpones, instalaciones y viviendas dentro del mismo campo. La adquisición de unidades de vivienda en ciudades centrales o localidades de influencia de la zona productiva y por último, la participación activa en desarrollos inmobiliarios.
La compra de unidades de vivienda terminadas que son motivadas por simple inversión, para un uso residencial temporal en la ciudad o para el establecimiento de miembros de la familia dedicados al estudio en universidades o que emprenden otra actividad, motorizó buena parte de las compras en los barrios mejor ubicados de ciudades centrales como Bs. As., Rosario y Córdoba y en innumerables cantidad de localidades cabeceras de las zonas productivas.
El desarrollo de algunos barrios privados en el interior y gran parte de nuevos edificios en puntos de influencia de la zona del campo, vió de la participación de la inversión de productores en el “campo” de los desarrollos constructivos. El incremento del 95 % en la superficie aprobada para construcción en Rio Cuarto en el último año y de Villa Maria con un 76 % de m2 más registrados, reflejan en gran parte la dinamización producida por efecto de los excedentes de las cosechas de granos.

Por otra parte, el valor de los campos alcanzó una firme meseta en el último trimestre del año pasado y si bien parecen haber frenado su vertiginosa marcha ascendente, lejos estan aún de caer. El efecto de la reducción de rentabilidad en el mercado de compra venta de campos se verá, por lo menos en el corto plazo en una menor rigidez negociadora por parte de los vendedores, cuestión que tenderá a fluidificar las duras negociaciones que se habían establecido hasta el momento.

Es así, que ante el actual panorama de recorte de rentabilidad, el impacto de esta situación se percibirá previamente en las otras actividades o inversiones motorizadas por la actividad agrícola como las inversiones inmobiliarias, antes que en el precio de la hectárea de campo.
La cantidad de grano a intercambiar por un metro cuadrado de departamento en buenas ubicaciones es cada vez mayor. En el último trimestre del año 2004 eran necesarias 5,8 toneladas de soja para comprar un metro cuadrado de un departamento usado en el Barrio de Palermo en Bs. As.. A principios de ese mismo año sólo era necesario cambiar 3,7 toneladas para obtener el mismo metraje.

Es importante destacar que la reducción de rentabilidad de una actividad no se refleja en forma inmediata, ni tampoco en la misma proporción en el valor de su o sus activos productivos inmobiliarios, para que esto se materialice debe percibirse como estable, permanente e irreversible la o las causas que producen esa caída de rentabilidad.
Por ello, el impacto directo de la disminución de los márgenes de rentabilidad seguramente se sentirá en las inversiones indirectas generadas por derrame de la actividad, antes que en el precio mismo de la tierra, por lo menos en el mediano plazo.

© ReporteInmobiliario.com, 2003-2005 - 21 de Febrero de 2005.



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