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Realidad y Expectativas

La industria de la construcción privada de viviendas ha sido uno de los puntales de la recuperación económica luego de la crisis y una de las actividades que más empleo generó. Su motor a falta de financiación pública y bancaria fueron y son los ahorros de una gran cantidad de pequeños inversionistas que vuelcan su capital hacia las propuestas constructivas.
Los anuncios en la Convención de la CAC.



Es sabido que la construcción es motor de una multiplicidad de otras industrias y que tiene una amplísima capacidad de generación de mano de obra. En una matriz económica de insumo-producto son contadas las actividades que no le venden insumos o servicios a la construcción pero por contraparte la construcción no puede volcar su producto a una demanda o industria intermedia, tan sólo le vende a lo que también en la jerga económica se llama “demanda final”.

También es sumamente conocido que por sus características la actividad de la construcción es pro-cíclica ya que a un crecimiento de la economía responde con más crecimiento retroalimentando así la rueda. Concretamente en la Argentina a precios constantes de 1993 la actividad de la construcción ha colaborado con un promedio del 5,42 % al PBI general, superior a la media que en el mismo período aportó la actividad agropecuaria con un 5,28 %.




Entre enero de 2006 y marzo de 2008 la actividad de la construcción generó en forma directa 86.000 nuevos puestos de trabajo lo que representa casi el 10 % de los puestos de trabajos que se registraron ante la SIJP* en el mismo periodo, representando la actividad productora de bienes que más puestos de trabajo creó en dicho período.
En su conjunto con el rubro Actividades Inmobiliarias, Empresariales y de Alquiler generaron en 25 meses casi el 30 % de los nuevos empleos registrados (28.6 %).




Lo llamativo de tal recuperación y más en una actividad que demanda y mueve un importante flujo de capital es que su dinamismo se haya dado prácticamente sin el auxilio de la financiación bancaria ya sea ella directa o indirecta, valiéndose de la confianza que depositaron un importante y atomizado número de inversores privados grandes, medianos y pequeños que volcaron directamente sus ahorros en la edificación de obras privadas.

El inversor medio no sofisticado y también aquellos que sí lo son han visto como una fórmula potable por diversas motivaciones volcar su excedente de capital en activos inmobiliarios. Así, el fideicomiso se ha convertido en una herramienta viable para darle forma legal a gran parte de los nuevos emprendimientos constructivos privados que son en buena parte responsables del crecimiento de la economía real y de la renovación del stock constructivo.

Precisamente esta realidad fue reconocida por el actual ministro de economía de la Nación en la reciente convención de la Cámara Argentina de la Construcción, donde subrayó que más del 80 % del total de la inversión en construcción corresponde a inversiones privadas, admitiendo que “el país no dispone de mecanismos financieros suficientes para permitir que amplias franjas de la población puedan acceder a la vivienda propia”. El diagnóstico por lo visto está claro dentro de órbitas oficiales, valdría la pena entonces implementar medidas que fomenten e incentiven la construcción privada de viviendas resguardando lo más preciado que necesita un inversor que debe arriesgar con un horizonte de largo plazo: confianza y certidumbre.

No obstante, no debe olvidarse la necesidad imperiosa de implementar mecanismos de financiación realistas, transparentes y por sobre todo sostenibles en el tiempo, como por los que abogó el ingeniero Aldo Roggio también en la Convención de la Cámara cuando se refirió a “la vital importancia del sector privado en la construcción” y a la necesidad de “apuntalarlo” mediante “mecanismos de financiación a largo plazo” con “subsidios explícitos a la demanda para viviendas de sectores medios”.

Por lo pronto, habrá que esperar hasta el 15 de diciembre para conocer los detalles del plan de inversiones en obra pública por más de 71 mil millones de pesos anunciado por la Presidenta de la Nación en el cierre de la 56 convención de la Cámara de Construcción.
Además de los previsibles efectos dinamizadores en la construcción privada que podrían generar la ejecución de algunas de estas obras, sería también deseable incorporar como parte o anexo a dicho plan fondos o mecanismos que permitan dinamizar la obra privada de viviendas para la clase media, en atención a la importancia relativa que como se vió tiene dentro de la actividad total de la construcción.

© ReporteInmobiliario.com, 2003-2008. Jueves 26 de noviembre de 2008.


EVENTO ALQUILERES Y CRISIS

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