Informes > OPINION CALIFICADA > RSE en el Sector Inmobiliario Caídas sector Inmobiliario

RSE en el Sector Inmobiliario

Ya hay mucho escrito, excelentes herramientas y gente muy preparada para comenzar a implementar Responsabilidad Social Empresaria en el sector inmobiliario. Sólo resta que cada uno se convenza de la conveniencia, más allá de la conciencia, de aplicarlos en nuestra industria.



No soy experto en RSE, pero sí un curioso que descubrió el concepto hace muchos años a través de la lectura de historia militar. Así es, aunque parezca insólito, los militares fueron los primeros en comprender los beneficios de tener valores y aplicarlos, como una religión de hombres de honor. Tres mil años antes que el mundo empresarial incorporara este tema, la literatura nos referencia a los códigos no escritos que los soldados todavía respetan.
El desarrollista inmobiliario impresiona menos que las legiones romanas avanzando sobre Europa, pero las consecuencias de sus acciones no dejan de ser enormes, permanentes e irreversibles, como podemos ver hoy en grandes metrópolis donde la gente vive hacinada, sin acceso al agua y en condiciones de indefensión ante la violencia más cruel.
Estas empresas, lideradas en su mayoría por gente visionaria y de acción, actúan sobre el territorio, generando el espacio donde las personas viven y las cosas pasan y aunque estemos acostumbrados a escucharlo en cuanto discurso y brochure anda dando vueltas por ahí, la cosa es realmente importante y merece ser tratada como corresponde e incorporada a las conversaciones de negocio de la misma forma que la creación de valor y el manejo de riesgos.
En 1991, el actor y director Mel Brooks estrenó “Life Stinks”, protagonizada por él y Lesley Ann Warren, donde interpretaba a un magnate inmobiliario de Los Angeles, que descubre a partir de una apuesta con sus socios el otro mundo de carne y hueso que existe más allá de las maquetas y los business plan.
Este film puso sobre la mesa un tema que venía siendo considerado por los más lúcidos desarrolladores, pero que a nivel de los menos experimentados, más codiciosos y con escalas de valores relativas, era como hablar de teología. Estos villanos inmobiliarios, como suelen llamarlos en el medio, son cada día más escasos, dado que las nuevas reglas de juego no escritas que el sector respeta, los ha ido barriendo.
Hay a nuestro alrededor una intensa actividad de RSE que va educando a los jóvenes sobre la necesidad de “respetar las reglas básicas de la sociedad, tanto las incorporadas a la ley como las incluidas en las costumbres éticas”, según definición de Milton Friedman allá por fines de los ’60. Miles de villanos disfrazados de boy scout haciendo trabajos comunitarios un fin de semana al año no es suficiente, pero es muchísimo mejor que nada. No lo digo en forma peyorativa, sino como descripción extrema de lo que es incorporar en forma progresiva, hábitos que no se traducen inmediatamente en dinero, sobre una comunidad que en su mayoría tiene la empleada doméstica en negro y festejó el default del 2001.
Ya hay mucho escrito, excelentes herramientas y gente muy preparada para comenzar a implementar RSE en el sector inmobiliario. Sólo resta convencer a los villanos sobre la conveniencia de aplicarla, aún contradiciendo las formas tradicionales de obtener rentabilidad.
Haciendo un inventario de las cosas que el sector debería castigar, independientemente de la ley, con los recursos que cada uno tiene a su alcance son:

+ Contratar mano de obra en negro, no contratar seguros y ausencia de procedimientos de seguridad.

+ Contaminar y destruir el medio para economizar en infraestructura o lograr mayor superficie edificable.

+ Corromper a los funcionarios para lograr aprobaciones por sobre lo que la ley establece.

+ Jugar con los sueños familiares de la casa propia a través de la letra chica de los contratos.

+ Defraudar a la comunidad con promesas que sólo sirvieron en la etapa del marketing.

+ No pagar impuestos al trabajo, comprar insumos en negro y escriturar por menos del valor real.

+ Destruir la cadena de valor como si fuera sólo necesaria para el negocio de hoy.

Con sólo dejar de utilizar estos “atajos” para llegar a la rentabilidad, la salud de nuestro sector mejoraría sustancialmente.
Permanentemente se reclama a los gobiernos “seguridad jurídica”, lo que está perfecto y hay que aumentar la presión sobre los funcionarios que pueden generar estos cambios, pero muy pocas veces se escucha al sector reclamándole a uno de estos “villanos” el cumplimiento de las reglas de juego. En algunos casos, hasta se lo felicita en lugar de reclamarle y aparecen como estrellas de rock and roll.
En todos los países del mundo hay villanos inmobiliarios, pero su accionar se neutraliza con la conducta y el respeto a una serie de valores compartidos, por señores que compiten entre si y que también les encanta ganar dinero.
Si en Argentina como ejercicio, los que trabajamos en el sector inmobiliario incorporáramos en todos las conferencias, revistas especializadas, suplementos de diarios, programas de maestrías en real estate, el tema “Responsabilidad Social Empresaria” y comenzáramos a convocar a especialistas de otras áreas que están más avanzadas o de mercados inmobiliarios del exterior que ya aplican esto desde hace tiempo para aprender de sus experiencias, pronto habremos contagiado a la mayoría y los distintos serán los otros.
En el último Salón Inmobiliario de Madrid – SIMA07 se dedicó un panel a RSE en el negocio inmobiliario y fue muy enriquecedor lo allí presentado, pero más aun la posibilidad de ver el interés que esto despierta en el empresariado español. Hay que tener en cuenta que los españoles tienen un porcentaje de villanos, tal vez más alto que nosotros, pero al mismo tiempo nos sacan ventaja en el proceso de concientización y de trabajo sectorial en busca de una solución.
Los desarrolladores españoles dividen la estrategia de RSE en función de su área de aplicación, a) Cadena de Valor de la Actividad de Desarrollo Inmobiliario y b) Grupos de Interés, con y para quienes trabaja.
En el primero se establecen los pasos que da el Developer y sobre existe el peligro cierto de que las cosas se hagan como no corresponde que se hagan, por efecto de la corrupción urbanística, la falta de responsabilidad en temas ambientales y la codicia desmedida por construir aun lo que destruye valor económico para el proyecto y su entorno. En el segundo se definen los intereses sociales de los grupos de interés; empleados, clientes, proveedores, accionistas, competencia y la sociedad en general, a fin de establecer reglas de juego que garanticen la construcción de un círculo virtuoso que se enriquezca a sí mismo, en contraposición a la conducta irracional del personaje de Mel Brooks en Life Stinks, antes de haber comprendido donde estaba la clave de su negocio.
Hoy en Argentina vemos a muchos Mel Brooks de la primera parte luchando por un pedazo del negocio y es responsabilidad de todos comenzar a introducir nuevos valores y los procedimientos que aseguren su cumplimiento, hasta que no sepamos vivir sin ellos.

Miguel Pato
Ernst & Young Real Estate Group - América Latina
miguel.pato@ar.ey.com

© ReporteInmobiliario.com, 2003-2007, Martes 16 de octubre de 2007.




.
Puntuación Promedio: 4.54 - votos: 11
Por favor tómate un segundo y vota por este artículo:

Excelente
Muy Bueno
Bueno
Regular
Malo

REPORTE INMOBILIARIO TV

Informate al instante

Reporte Inmobiliario

Valor metro cuadrado por manzana

Suscribete a nuestro newsletter semanal