Como todo negocio el de la construcción no queda afuera de las reglas básicas de la oferta y demanda.
En economía, es sabido que uno de los principios fundamentales que hacen valorable a un bien es su escasez. La libre disponibilidad de algo o su abundancia o facilidad de obtención conspira con su precio o valorización en el mercado. También cae de maduro que la escasez por si misma no lo hace valioso sino que debe haber otro elemento fundamental que es el que resulte útil o apetecible para alguien de modo que ese alguien esté dispuesto a dar otra cosa a cambio de igual valor.
Todo emprendedor para llevar adelante un negocio con éxito debería tener presente estos conceptos entre muchos otros. Más aún si se habla de emprendimientos de construcción y mucho más si se tiene en cuenta que ese emprendimiento se desarrollará en la Argentina y aún más en la actual realidad socioeconómica de nuestro país.
Sostenemos por conocimiento y práctica directa que INVERTIR EN CONSTRUCCIÓN ES UN BUEN NEGOCIO, pero con la misma convicción afirmamos que no siempre, ni en cualquier momento ni cualquier producto. Ver nota “Conviene construir para vender”.
El estudio de la demanda potencial del producto o la definición adecuada del tipo de producto en base a una posible demanda potencial a la que se dirigirá es fundamental, pero conjuntamente con un análisis también riguroso de la oferta.
Sobredimensionar una y subestimar otra llevará sin duda a errores, que económicamente se mensuran como importantes.
Por otro lado, la inadecuada ponderación y calificación del tiempo como factor dinámico y cambiante y su debida cuantificación en términos económicos y financieros (tasa de interés, evolución de la oferta-demanda, perspectivas micro y macroeconómicas, entre otras) puede llevar a que un proyecto “razonado hoy” como rentable devengue en fracaso “mañana”.
En términos prácticos, hasta que punto será negocio construir e invertir en una localización determinada, por ejemplo en Barrio Norte, porque está dirigido a la localización y/o segmento de demanda que movilizó la compraventa en los dos años posteriores a la caída de la convertibilidad?.
El incremento de oferta será convalidado por la demanda?.
Hasta que punto los altos valores del costo de incidencia de terreno en relación con los costos de venta pueden ser asimilados por el efecto oportunidad y/o de velocidad de venta que se presenta hasta el momento?.
Que evaluación se hace de la proyección inflacionaria en los costos de construcción y en el impacto a mediano plazo en la capacidad de compra del nivel de ingreso de la demanda?.
La lectura de origen de la demanda potencial no habrá sido corrompida por factores exógenos a los naturales del mercado (devaluación, pesificación asimétrica, corralito, compra con certificados, inseguridad jurídica, etc., etc.)?
Estos interrogantes y muchos otros deben ser formulados y cuantificados sin temor y con total responsabilidad y objetividad antes de emprender una construcción como negocio inmobiliario.
En función de la proyección de las distintas variables que interactúan en el mercado inmobiliario, es previsible esperar una desaceleración de la cantidad de obras privadas a partir del segundo semestre del año entrante, así como una mayor diversificación en cuanto a localización y tipologías, producto del nuevo mapa económico que comienza a conformarse luego de dos años de haber dejado la convertibilidad.
Agotado el efecto de compra por inercia de los ahorros de épocas de 1 a 1, la capacidad de movilización del mercado inmobiliario residencial, de la construcción privada con ese fin y por ende del acceso a la vivienda por gran parte de la población queda a la espera de políticas de promoción que deberán ser impulsadas y tomadas como cuestiones centrales de gobierno.
El estado puede y debe intervenir a través de distintas herramientas que están a su alcance por medio de distintos mecanismos de incentivos a la inversión en viviendas y subvención de demanda. De la creatividad y voluntad de desarrolladores y dirigentes podrá no solo mantenerse, lo cual es insuficiente, sino incrementarse los niveles de actividad de la industria de construcción.
© ReporteInmobiliario.com, Diciembre 2003.
Nota: ReporteInmobiliario.com
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