En el sector inmobiliario en España, muchas empresas que han tomado conciencia del valor de una marca han reaccionado ante la problemática que representa su ausencia en un entorno tan competitivo como el actual saturado de ofertas similares, buscando un rediseño de sus insignias. Sin embargo, estamos cometiendo un doble error: en primer lugar, las empresas están invirtiendo en un concepto ya superado de marca, que se centra en diseñar un símbolo gráfico y se olvida de construir una personalidad para la empresa, y segundo, derivado del anterior, delegan exclusivamente en sus áreas de marketing, un tema, la marca, que realmente es estratégico.
La marca no es un logotipo. Una estrategia correcta de marca va mucho más allá del nombre de un producto o servicio. O incluso de un país. La marca es la visión de una empresa; la fuerza propulsora que permite diferenciar a una empresa de sus competidores.
La marca es el motor de la empresa y dicta todas las decisiones estratégicas de las compañías, desde la visión corporativa del negocio hasta la gestión de sus recursos humanos. En consecuencia, una correcta estrategia, más allá del puro diseño gráfico, interviene en el desarrollo de nuevos productos, la distribución, la cultura corporativa o el marketing.
Si nos fijamos en las ofertas inmobiliarias, observamos que apenas hay diferencias significativas entre productos de un mismo sector. Y esto es realmente grave en un mercado tan competitivo y globalizado como el actual.
En cuanto a los aspectos internos que componen una marca, debe permitir a los empleados tener claro en qué tipo de empresa están trabajando, direccionar el desarrollo de nuevos productos o servicios y lanzar un mensaje claro y coherente.
Una marca fuerte y eficaz tiene como objeto crear y estimular emociones en el consumidor para que éste opte por un producto o servicio y no por sus competidores.
La razón de ser de la marca es expandir el negocio, gracias a su creatividad e innovación, generando lazos más cercanos y potentes con sus consumidores.
La asignatura pendiente del sector inmobiliario, por lo tanto, es elaborar y desarrollar una estrategia que convierta la imagen de un producto en la imagen de una empresa, un equipo y una oferta relevante al estilo de vida del consumidor.
Una marca que represente el telón de fondo de ese negocio y sea capaz de liderar la empresa hacia su visión. Para que una marca se diferencie de la competencia, tiene que conseguir ser la más relevante de cara a su público. Atender a sus gustos, complementar su estilo de vida y satisfacer sus necesidades. Un mero nombre o etiqueta que describe una oferta ya no basta.
Diana Ruano - Bloom Consulting
Diario El Mundo
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