El mercado inmobiliario en la República Argentina genera visiones dispares por parte de los potenciales compradores. El
panorama de la construcción se observa como alentador pero a la hora de adquirir una propiedad, en venta o alquiler,
comienza la odisea de la búsqueda de créditos a tasas medianamente bajas y de contratos que establezcan una relativa
estabilidad, aunque sea por un año.
En diálogo con La Mañana de Neuquén, el arquitecto José Rozados detalla cuál es su postura respecto de las nuevas medidas
difundidas por el Gobierno esta semana y describe además, cuál es realmente la perspectiva inmobiliaria para los próximos
años.
LMNEUQUEN: ¿Cómo observa el mercado inmobiliario en nuestro país?
En términos generales, este sector del mercado está activo a partir de la caída de la convertibilidad y lo que vivimos con
la pesificación, la última gran crisis y la devaluación hizo que la gente haya optado por «ahorrar en ladrillos».
Ante la incertidumbre generalizada que se presentó en 2002 y parte de 2003, eligió evitar cualquier tipo de contacto con
amparos, corralito y entonces todo se destinaba al «ladrillo».
Hacia fines de 2003, con mayores certezas, la población que tuvo capacidad de ahorro, observa como una muy buena y «segura»
decisión, el invertir en activos inmobiliarios.
Sin dudas, el mercado está realmente activo y el de la construcción
especialmente, está pasando por un muy buen momento, que de hecho es visible y se manifiesta también en todas las cifras
oficiales.
LMNEUQUEN: Desde el portal que Usted creó también reúnen información sobre Latinoamérica, ¿cómo se comporta actualmente
el mercado inmobiliario en nuestro país si lo comparamos con el resto de este bloque?
Las zonas más importantes, donde actualmente se invierte tanto o aproximadamente como en la Ciudad de Buenos Aires, son
Montevideo (Uruguay), San Pablo (Brasil) y Santiago de Chile (Chile). Estos lugares manejan valores que son casi iguales a
los de la Capital Federal, que es lo más caro de todo el país.
Obviamente, que nuestros importes están muy por debajo de lo que puede costar una propiedad en una ciudad importante de
Estados Unidos o de Europa. Es aquí donde se presenta una situación de precios relativos muy favorable para la inversión
inmobiliaria de personas extranjeras.
En general, se trata de inversores particulares de distintos países (Estados Unidos, España, Italia, Francia e Inglaterra,
principalmente) que deciden comprar, sobre todo en Buenos Aires porque conocen a alguien o porque tuvieron algún tipo de
experiencia laboral y les gustó la amplísima oferta cultural que ofrece la Capital.
LMNEUQUEN: ¿Cuál es su opinión respecto de los créditos para viviendas, que en general ofrecen los distintos bancos? ¿
Cómo cree que deberían flexibilizarse y cómo observa las últimas medidas que dio a conocer el Gobierno Nacional?
Ante todo, me gustaría aclarar que califico como positivas las medidas que se dieron a conocer... sin dudas, son sólo el
inicio de un cambio, que no va a surgir de la noche a la mañana. No se está solucionando todo pero creo que es un arranque
prometedor.
De ninguna manera, nadie puede pretender que la solución al déficit habitacional -que se viene arrastrando desde hace
décadas en la República Argentina- pueda arreglarse de un día para el otro... este es un proceso que tiene que tomarse con
mucha seriedad y responsabilidad. Por otro lado, tampoco puede ser un procedimiento que esté «directamente» motivado por una
cuestión de mantener los índices de inflación dentro de determinados límites.
Hay que ver más allá y sustentar, a largo plazo, la posibilidad de acceso a la gente.
Dentro de este marco, yo creo que lo anunciado por el Gobierno es positivo porque marcaron la intención de no controlar ni
regular el mercado, lo cual hubiera obrado en contra de lograr que la mayor cantidad de personas posibles, pueda acceder a
una vivienda.
Esto marca un lineamiento del Gobierno, que se puede leer como que se quiere encontrar una solución, a través «de pie a
mercado», sin ningún tipo de exigencia.
Otro punto interesante es el de las flexibilizaciones en la calificación crediticia. Es sabido que muchos asalariados no
están en el circuito formal del empleo, pero si se pueden llegar a calificar para acceder a un financiamiento, justificando
alquileres, gastos varios y demás, es una decisión positiva para mucha gente.
El tema de la extensión del porcentaje a financiar, con respecto al costo de la vivienda que se quiere adquirir y que hasta
ahora alcanzaba entre el 70 y el 80 por ciento del total, se ampliaría -con ayuda del BCRA- al 100 por ciento, en casos de
hasta doscientos mil pesos y al 90 por ciento, en los de trescientos mil.
Esto significa que un inquilino que tiene capacidad de pago, pero que tal vez no puede ir ahorrando y alquilando al mismo
tiempo, ahora podría tener la oportunidad real de pagar una cuota pero de no dar un anticipo del 25 o 30 por ciento como
piden todos los bancos.
Lo que falta analizar más a fondo es el tema tasas... para que esto se pueda emparejar a «cuotas / crédito igual a alquiler»
es fundamental que se reduzcan. Pero la realidad es que éste es el punto más conflictivo en el corto plazo porque para que
esto ocurra hay que pensar en aceptar un mercado secundario de hipotecas, en que se pueda recurrir al mercado de capitales y
es buena la idea de crear algún ente que sea privado o público para que se encargue de securitizar hipotecas, para que a su
vez los bancos puedan transferirlas y así, mejorar la tasa.
Algo para destacar es que con lo que hoy se paga de un alquiler, va a ser imposible -por lo menos en el corto plazo- que un
inquilino pueda comprar la misma propiedad que está ocupando. Tal vez, cambiando de zona y reduciendo comodidades, pueda
llegar a acceder a la compra, pagando un porcentaje superior a lo que destina por el alquiler.
Hoy es materialmente imposible que los bancos, a no ser que operen a pérdida, lleven adelante estas líneas, permitiendo
igualar alquiler a cuota hipotecaria.
Sí servirá seguramente la medida tomada para incentivar la oferta, como lo es la devolución anticipada del IVA. Hay que
esperar un poco a que terminan de establecerse cuáles son todos los requisitos para acceder a estos beneficios e ir viendo
la reacción del mercado frente a estas novedades.
LMNEUQUEN: En un artículo de Reporte Inmobiliario, se indica que es dentro de un marco general de política de vivienda,
donde se debe apuntar al tema de los alquileres, si se pretende sanar al enfermo y no sólo bajarle la fiebre por un
tiempo... ¿qué norma cree que debería destacarse más al establecer esa política?
Yo insisto en que hay que trabajar fuerte en la idea de «público y privado», en crear un organismo que securitice hipotecas.
Sin dudas, en esta propuesta hay un buen camino. Otra buena iniciativa sería sumar en este futuro organismo, a las AFJP que
reúnen muchos fondos de sus afiliados y que los necesitan a largo plazo.
La afirmación que intentábamos describir en ese artículo tenía que ver precisamente con la necesidad de pensar en una
política y en mecanismos a largo plazo, lo cual significaría aceitar las políticas crediticias, fomentar -todavía de manera
más agresiva, tal vez a través de más subvenciones y reducciones impositivas- la oferta para la clase media y para el
alquiler.
LMNEUQUEN: Desde algunas asociaciones de inquilinos, a veces se duda sobre en qué porcentaje se justificarían realmente
los aumentos de alquileres o en qué proporción se trataría de un abuso de los propietarios por saber tal vez que es difícil
comprar una casa o un departamento... ¿cómo analiza esta posición?
La realidad es que los alquileres aumentan por una cuestión de mercado y no por la bondad o la maldad de los propietarios.
Es una situación lógica que cuando mucha gente quiere, lo que pocos tienen se genere un aumento. Esto es simplemente lo que
sucede en el mercado de alquileres. Al no poder comprar una vivienda, la gente se ha volcado -en un gran porcentaje, en todo
el país- al alquiler... lo cual obviamente presiona sobre la oferta existente. Si ésta no crece, en la medida que siga
creciendo la demanda, es una realidad que va a seguir vigente.
Por otro lado, vale la pena recordar que en el año 2002, cuando el índice de inflación se había incrementado en un 44 por
ciento, los alquileres se mantuvieron e incluso, en algunos casos, llegaron a caer respecto de 2001. Esta situación, si se
quiere, fue favorable al inquilino. En cambio la actual, también si se quiere, sería más favorable al propietario.
Pero ambas cosas ocurren porque son reacciones lógicas del mercado y no hay mucho para seguir ahondando.
Hoy por hoy, la rentabilidad promedio que se obtiene por un departamento en la Capital Federal es de entre el 6 al 6,5 por
ciento anual, cuando históricamente y antes de la devaluación, rondó el 12 por ciento anual.
LMNEUQUEN:¿Cómo definiría la perspectiva de este sector de la economía para los próximos años?
Yo creo que el futuro inmobiliario es positivo, en la medida que se piense a largo plazo a través de medida de mercado
simplemente porque el inversor que construye un edificio necesita reglas de juego claras. Un emprendedor de este tipo
invierte hoy para terminar una obra dentro de dos años, por eso es tan importante el rol de la seguridad jurídica, en este
aspecto.
También es importante que la economía y el crecimiento del PBI sigan acompañando este ritmo, el mercado inmobiliario y de la
construcción va a continuar con este bien momento, más aún si se lo incentiva con una política seria.
LMNEUQUEN: ¿Cuál es el precio promedio del metro cuadrado de una propiedad usada en un barrio «normal» de la Ciudad de
Buenos Aires y cuál el de una de Neuquén?
En Capital Federal es prácticamente imposible encontrar una propiedad en estado habitable, con una antigüedad razonable y en
un edificio en buenas condiciones por menos de 700 dólares el metro cuadrado. Con las mismas características edilicias, la
media alcanza los 1000 dólares y los barrios de mayor jerarquía, debemos hablar de 1300.
En cambio, también hablando de las mismas cualidades, en Neuquén Capital la media está entre los 850 y 900 dólares.
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