Hace pocos meses, las grandes letras doradas T-R-U-M-P que deletreaban el nombre del dueño anterior, fueron retiradas del mármol exterior de la insigne torre de la Quinta Avenida. Según quienes lo conocen, Macklowe tiene en mente planes exquisitos para el edificio cuyo listado de inquilinos incluye a Estée Lauder, el Bank of America, Weil, Gotshal & Manges y los estudios de TV de la CBS. Varios oferentes rivales dejaron entrever la posibilidad de que el nuevo propietario no lograría obtener utilidades dado el precio ofrecido, aunque quejas similares se oyeron en 1998 cuando el GM se vendió en 878 millones.
Si como se espera, el trato se cierra en unos días, Macklowe deberá pagar 1400 millones, lo que equivale a casi 8600 dólares el metro cuadrado, por lejos lo más alto desembolsado para una única torre de oficinas y también por metro cuadrado, dijo Gerard Mason, director ejecutivo de la inmobiliaria Granite Partners.
Los récords previos fueron de 1000 millones o 6800 el metro cuadrado que Boston Properties pagó el año último para comprar las oficinas centrales del Citigroup, y los 700 millones o 7500 dólares el metro cuadrado que Lehman Brothers invirtió en la compra del 745 de la Séptima Avenida, en 2001.
Si bien el índice del alquiler de oficinas en Nueva York se mantiene bajo y es alto el porcentaje del espacio vacante, la venta de torres de oficinas de primera categoría se mantiene. "El precio es testimonio de las bajas tasas de interés, creencia generalizada en el mercado del Midtown y de la fortaleza de los edificios destacados para sobreponerse a cualquier ciclo comercial", opinó Mary Ann Tighe, de la firma inmobiliaria CB Richard Ellis.
Según Meyer Mermel, intermediario que representó a uno de los interesados, la venta es también un signo de la vigencia de las ciudades, y de la preeminente posición de Nueva York entre los inversores nacionales y extranjeros.
"Es uno de los principales edificios y ubicaciones del mundo, y una soberbia inversión a largo plazo para nosotros", aseguró Howard J. Rubenstein, vocero de Macklowe. Si bien este último no proporcionó detalles, oferentes rivales y ejecutivos inmobiliarios dejaron trascender que realizó su jugada ganadora a fines de agosto. Firmó el contrato e hizo un depósito no reembolsable de 50 millones de dólares, y financió casi toda la transacción con el Wachovia Bank, un player relativamente recién llegado al costoso mercado inmobiliario de Nueva York.
El conjunto de interesados incluía a Wells Real Estate Funds de Atlanta, Jerry Speyer, presidente de Tishman Speyer, controlantes del Rockefeller Center, un equipo encabezado por el inversor Lloyd Goldman, Samuel Zell de Equity Office Partners, el inversor Marvin Davis, Aby Rosen de RFR Holdings, una multimillonaria familia de México, y grupos de inversión provenientes de Alemania, como Paramount y Jamestown.
© ReporteInmobiliario.com, Septiembre 2003
Nota: http://www.lanacion.com.ar/03/09/15/de_527637.asp Fuente: The New York Times
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