Según el experto, en poco tiempo el resultado de un avalúo será el mismo, requerirá cálculos homogéneos y no importará si lo hace un perito japonés, malayo o colombiano. Esto, precisamente, motivó la creación de una norma para todos los países del mundo (IVC).
¿De qué se trata la norma?
Elvin Fernández. El trabajo de las multinacionales fue una de las razones que impulsó la norma internacional de contabilidad, pues el gerente debe recibir la información de cada país de la misma forma para poder interpretarla correctamente.
¿Y qué relación tiene con los avalúos?
Ahora las normas contables se ocupan más de la propiedad inmobiliaria y de sus avalúos, ya que los contadores no hacen una simple depreciación histórica para ajustar sus balances.
Actualmente, en el mundo de las inversiones es necesario saber cuánto valen los edificios que usa una compañía, cuáles compra para inversión y, en un tercer grupo, cuáles no se utilizan ni se aprovechan económicamente.
Por eso es tan importante estimar el valor de mercado (fair value) bajo los mismos parámetros. Un inversionista necesita saber si el dinero que le destinó a la compra del bien le está representando las ganancias correctas. Esto quiere decir que cada vez que se presente un balance debe acompañarse de los avalúos.
¿Cuál es la importancia de los bienes raíces en el tema?
La inversión inmobiliaria se está haciendo cada vez más importantes para los inversionistas; de hecho, los administradores de fondos han entendido que es rentable poner más dinero allí porque representan un ingreso constante, un punto intermedio entre la seguridad de los bonos y el riesgo de las acciones.
En el mundo, la persona promedio cada vez tiene más edad y necesita invertir sus ahorros de manera ideal para la vejez, incluyendo los Estados Unidos. Entonces, los fideicomisos inmobiliarios son la mejor opción y por eso, justamente, se necesitan más avaluadores preparados que sean, incluso, consultores.
¿Desde cuándo funciona la norma?
En realidad son dos tipos de normatividad: una que se aplica en países como Japón, Canadá, Singapur y otros; y otra para Estados Unidos. Sin embargo, lo que se hace hoy es fusionar las dos corrientes para que quede tan sólo la universal (con ajustes minúsculos en cada país). Así hablaremos un solo idioma valuatorio (en el 2005, entrará en vigencia en Europa).
¿A quién le afecta este cambio?
A todas las compañías que estén en la bolsa de valores y a quienes pretendan ser competitivos frente a la globalización.
¿Cómo está Latinoamérica?
Aquí el problema es que cada país tiene su legislación, pero muy pronto no podrán resistirse a la economía global. En poco tiempo, los contadores entenderán que los directivos internacionales deben leer los mismos tipos de balances pues la multinacional no puede llevar una contabilidad diferente para cada nación. Incluso, para este tipo de regiones con economías emergentes es vital actualizarse ya, así la empresa por ahora no opere fuera de sus fronteras.
¿Cuáles son los principales puntos a homologar en los avalúos?
El concepto de valor de mercado, que es lo que se requiere para estimar. Sin embargo, para que funcione se debe contar con la infraestructura del mercado y los gobiernos deben facilitar un sistema de información con acceso a todas las personas para que entiendan el concepto.
En Latinoamérica, por cuestión de impuestos, es común que las operaciones se registren por debajo del precio real pero es necesario generar una infraestructura transparente que se refleje en los libros. Para que todo esto funcione, lo primero que se requiere es que los avaluadores aprendan más y desarrollen sus habilidades para usar los diferentes métodos.
Fuente: Metro Cuadrado - Colombia
© ReporteInmobiliario.com, Octubre 2004.
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