“El dinero aplicado a la tierra en forma de edificios recibe de esta, dentro de lo relativamente humano, mucho de su propia solidez y estabilidad. Habrá aplicaciones más reales o aparentemente productivas o más brillantes para el dinero, pero no hay ni ha habido nunca inversiones más seguras”.
“En el comercio y la industria, en efecto, los rubros móviles: mercaderías, objetos manufacturados, etc., etc. que son los que están sujetos a la movediza y peligrosa influencia del juego de los precios, constituyen el mayor porcentaje del capital, y los rubros fijos: instalaciones, maquinarias, herramientas se desvalorizan rápidamente si trabajan, y si no trabajan no producen. Solamente la gran producción y la demanda consiguiente, es decir la evolución vertiginosa de los capitales neutralizan las desventajas características de aquellas inversiones. En cambio, un edificio ni está sometido, en cuanto a su valor, a las violentas fluctuaciones del cambio, ni se desvaloriza en la proporción de una herramienta o una máquina. Carecemos de estadísticas que oficialicen el fenómeno, pero la observación personal y directa de cada uno le dirá que los valores inmobiliarios han sufrido mucho menos los efectos de la depreciación que cualesquiera otros…”
“Hasta la especulación ofrece, en el caso de los inmuebles, sus formas más atenuadas y seguras. Una casa, en fin, está donde la planten, desafiando con su sólida materialización de un esfuerzo, todas las contingencias de la crisis y asegurando al capital en ella invertida la máxima conservación posible, “desideratum” del momento…”
“En ese sentido, nuestras posibilidades son infinitas, y así deberían comprenderlo los capitalistas que miran aterrorizados como merman de día en día sus tesoros, reducidos a papeles inútiles, por falta de función, en los depósitos congelados de los bancos…”
“Existe un interés manifiesto por dar colocación útil a los capitales que se hallan paralizados en los bancos o invertidos improductivamente en otros destinos. Esos capitales hasta ayer inertes, empiezan a moverse, persuadidos sus poseedores de la ventajas que les reportará colocarlos en bienes raíces...”
“Los negocios con inmuebles son los más seguros y productivos. El dinero que se invierte en una finca, un campo, un lote de terreno, es el que se halla mejor colocado en nuestro país…”
“Es lo que más o menos dicen los hombres de negocios consultados por “La Nación”, con el propósito de ofrecer una información autorizada y objetiva sobre el estado actual del mercado de valores inmobiliarios” ….pero hace 70 años atrás.
Estas opiniones se publicaron en “Revista de Arquitectura” de abril de 1934.
Más allá de la distancia y los distintos contextos históricos y económicos, luego de casi siete décadas en 2002 y 2003, corralito y devaluación mediante, varias de las afirmaciones planteadas demostraron tener vigencia, en las motivaciones que guiaron la inversión hacia el rubro inmobiliario.
Extractos de Artículo publicado en el Nº 160 de abril de 1934 en “Revista de Arquitectura”, publicación mensual de la que era director el arquitecto Alberto Prebish, uno de los precursores del movimiento moderno en la Argentina
© ReporteInmobiliario.com, Julio 2004.
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