Es habitual que a la hora de pensar en vender una casa o un departamento, el propietario se pregunte acerca de si es conveniente efectuarle reparaciones, refacciones o mejoras para obtener, de esa manera un mejor precio o conseguir venderla en un menor tiempo.
Pero antes de poner manos a la obra, es importante analizar racionalmente si el dinero que se invertirá en las mejoras rendirán adecuadamente favoreciendo la rentabilidad o acelerando la concreción de la operación, ya que no siempre es así y a veces resulta por el contrario difícil de recuperar el monto y tiempo que insumió la refacción.
Dentro de las cualidades que se tienen en cuenta para establecer el valor de una vivienda y que son apreciadas por la demanda, se encuentran aquellas que hacen a su antigüedad, condiciones de estado, calidad constructiva y funcionalidad de la distribución de sus ambientes, entre otras. En la órbita de estas características es donde se puede operar para tratar de mejorar el valor, ya que sobre otras cuestiones que impactan también en el valor, como ser el entorno y la calidad de ubicación no es posible, por lo menos aisladamente por parte del dueño establecer modificaciones.
Que es lo recomendable? Como primera medida comenzar , con la tasación de la vivienda en el estado en que se encuentra. Luego efectuar un diagnóstico adecuado de las deficiencias y cuestiones susceptibles de mejorar, con los costos y tiempos correspondientes, para finalizar nuevamente con una valuación estimativa del inmueble de ejecutarse esas mejoras o parte de ellas, estableciéndose así la conveniencia o no de encarar las mismas.
De nada sirve el apuro o los preconceptos ya que si decidimos vender una propiedad y su estado de mantenimiento no es bueno, no debemos precipitarnos a remodelar el departamento o la casa como si fuera la última oportunidad de vender, ya que hay muchos compradores que en realidad prefieren arreglar o remodelar a su gusto; además en muchos casos cuando el comprador tiene el dinero justo para acceder a la vivienda puede ir refaccionando de a poco luego de comprar, lo que amplia el espectro de posibles demandantes para nuestra casa.
La refacción o mejora siempre debe ser realizada teniendo en cuenta el perfil o gusto del potencial segmento de compradores que podrían estar interesados en la propiedad. Así, las remodelaciones básicas necesarias para permitir una mudanza inmediata del comprador son valoradas por este , en general, en las unidades de vivienda de una cotización media hacia abajo. Por otro lado, en la unidad residencial dirigida a un target comprador medio alto las refacciones no siempre son bienvenidas. En estos casos el interesado llega a relegar la inmediatez de la posesión en pos de la elección personal de la calidad y tipo de terminaciones con las que contará su nueva casa. Por ello puede llegar no sólo a no justipreciar las remodelaciones impuestas, sino todo lo contrario llega a valor el hecho de poder realizarlos “por propia mano”.
Si la unidad está en propiedad horizontal es muy importante el estado de los sectores comunes y el monto que paga la misma por expensas mensuales, ergo: hay que participar activamente en el consorcio, para controlar los gastos y hacer que los mismos se hagan de manera racional. Un buen comprador sabe que al interior del departamento se lo puede modificar totalmente, pero los sectores comunes dependen ya de muchos factores externos al nuevo propietario. Participando en el consorcio se pueden hasta mejorar los espacios comunes aportando un valor agregado a nuestro inmueble.
Aunque cada caso amerita un estudio particularizado de sus posibilidades, de acuerdo a algunas de las pautas expuestas anteriormente, es posible sugerir como regla general lo siguiente:
RECOMENDAMOS: (será valorado por el comprador)
Estado óptimo de instalaciones (gas, agua)
Solucionar los problemas estructurales (rajaduras, humedad cimientos)
Aislar todo tipo de humedades
Las persianas deben funcionar correctamente (para apreciar la luz y visuales)
Mejorar Sectores de uso común desmejorados, que no requieran una importante inversión
NO RECOMENDAMOS: (inversiones que en gral. no se reconocen)
Pintar la propiedad
Plastificar el piso
Alfombrar
Cambiar pisos
Remodelar cocina
Remodelar baño
Instalar equipos de aire acondicionado
Si nos gusta complicarnos a nosotros mismos y queremos hacer remodelaciones para apuntar a un público que no quiere meterse con obras, las mismas se deben de realizar con un gusto muy neutro, sin jugarse por ningún estilo o moda existente, ya que esto podría achicar el segmento interesado (por ej. estilo country). Puede ser una muy buena alternativa (en algunos casos) el entregar la propiedad lista para habitar, pero un error en la elección del estilo puede hacer que la inversión realizada sea sin sentido, ya que no la reconocerá la demanda y de hecho perderemos plata; por lo que no recomendamos asumir el riesgo.
Lo mejor es imaginar que estamos vendiendo un "espacio", abstrayéndonos de nuestras preferencias o gustos. Salvo que uno sea un especialista en el tema (arquitecto o decorador), en general no se recuperan los montos invertidos para "vender mejor", además se pierde el tiempo de la obras lo que nos hace perder aun más capital (impuestos, expensas, etc.).
http://www.fortuna.uolsinectis.com.ar/esta_edicion/index.htm
© ReporteInmobiliario.com, 2003-2004
© ReporteInmobiliario.com, Julio 2004.
.