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Demografía en América

América Latina desplaza a los países desarrollados como zona más urbanizada del mundo. El mundo incorpora 154 pobladores por minuto, solo 2 están en los países más desarrollados. Su implicancia en el desarrollo de las ciudades y el mercado residencial.



Millones de años le llevaron al hombre llegar alcanzar, alrededor del año 1800, los mil millones de personas en la tierra.
Solo hubo que esperar 123 años, para que los segundos mil millones habitaran la tierra.
Los terceros necesitaron 33 años y los cuartos, apenas 15 años.
La especie humana se ha expandido como una verdadera plaga por el planeta, sobre todo a partir que su propia inteligencia le permitió primero superar a sus predadores, para luego acotar el impacto de las enfermedades y prolongar la vida.
Esta expansión se ha dado en los dos últimos siglos, en paralelo a una creciente urbanización, base del negocio inmobiliario moderno, tal como lo conocemos por nuestros días.
Expansión demográfica
Al hombre le llevó millones de años poder completar los primeros mil millones de habitantes vivos sobre la tierra.
Recién sobre el fin de la edad media e inicio de la era moderna, el crecimiento demográfico comenzó a ser exponencial.
La peste bubónica, hambrunas y diferentes plagas, diezmaron durante miles de años al hombre y le impidieron a la población crecer.
Recién en el siglo XVIII y superados algunos de los principales escollos, el hombre comenzó a multiplicarse a lo largo y ancho del planeta.
Antes de 1930 ya vivían en la tierra dos mil millones de habitantes, antes de 1960 su número ya era de tres mil millones.
En 1999 la población mundial alcanzó los seis mil millones y se espera que el siguiente escalón, se registre en 2012, de acuerdo a trabajos técnicos publicados por Naciones Unidas.

En términos de crecimiento demográfico lo que al hombre le llevó más de un millón de años conseguir, lo alcanzó en apenas 12 años, entre 1987 y 1999: incorporar mil millones de pobladores más en la tierra.
La expansión demográfica se consolida en el siglo XIX, sustentado en los avances de la medicina y en las mejores condiciones de vida de la población.
El siglo XX probablemente sea, en la historia del hombre sobre este planeta, el siglo con mayor crecimiento demográfico, en la historia de la humanidad.
Todos los trabajos técnicos de prospectiva demográfica, están mostrando que la tendencia al alza exhibe un quiebre en el siglo XXI y el ritmo de crecimiento tiende a hacerse mas lento.
Así lo que llevó 12 años conseguir, entre 1987 y 1999, llevará 26 entre 2028 y 2054, de acuerdo al escenario previsto por el World Urbanization Prospects de las Naciones Unidas.
Desigual crecimiento
En 2003 y en base a trabajos técnicos realizados por el Population Reference Bureau, los países desarrollados en su conjunto crecían a un ritmo de 2 pobladores por minuto.
En el mismo año China incorporaba pobladores a un ritmo ocho veces más rápido y su población crecía 16 personas por minuto.
En todo el mundo, se incorporaban 154 personas por minuto, durante 2003, de las cuales apenas el 1,3% correspondía a países desarrollados.
El crecimiento demográfico es absolutamente desigual, ya se analice el mundo en su conjunto o nuestra región en particular.
Por ejemplo si comparamos el crecimiento demográfico absoluto de los países del Cono Sur, durante el año 2000 y en relación con el año 1900, vemos con toda crudeza la magnitud de las diferencias.
En tanto en Argentina el crecimiento demográfico era en 2000 –en términos absolutos- 202% superior al de 1900, en Chile el incremento era del 560%, en Brasil del 552%, en Paraguay del 4.687% y en Uruguay, -8%.
Uruguay es entonces el único país del Cono Sur, en el que la población, pese a ser sustancialmente mayor, crece ahora menos anualmente, que lo que lo hacía un siglo atrás,
Argentina y Uruguay eran los que hace un siglo mostraban el crecimiento demográfico más importante, entre otras cosas porque eran los grandes receptores de las corrientes migratorias que llegaban hasta esta zona del planeta.
Ambos representaban a inicios del siglo XX, el 8% del PBI mundial, algo que ni la gigantesca China ostenta hoy día.
El crecimiento demográfico mundial comenzó a hacerse cada vez mas lento, a partir que el gigante asiático pusiera en práctica estrictos controles de natalidad. La medida de una pareja por hijo, en áreas urbanas y dos hijos por pareja en áreas rurales, solo si el primero era mujer, abatió considerablemente el ritmo de crecimiento demográfico en aquel país.
La estricta política de un hijo por pareja, instaurada a partir de 1979, se calcula que ha evitado el nacimiento de unos 300 millones de chinos.
Ahora las autoridades chinas enfrentan otros problemas: tienen un país de jóvenes egoístas, malcriados, un país de hijos únicos. La mayoría varones, porque millones de mujeres han sido sacrificadas para que el único hijo fuera hombre.
Ante esta nueva realidad, el estricto Comité de Control de Natalidad, está gradualmente liberalizando la tenencia de un segundo hijo. En principio, lo pueden hacer aquellas parejas que a su vez son ambos integrantes hijos únicos.
En 2003 la población de China creció apenas 8 millones de habitantes, en tanto Brasil, con una población significativamente más baja, incorporó más de 3 millones de brasileños.
De todos modos, cada 81 millones de nuevos habitantes que el mundo está incorporando cada año, más de 80 millones nacen en países menos desarrollados y menos de un millón en los países desarrollados, en su conjunto.
La demografía ayudará a explicar los drásticos cambios que se aguardan para este siglo, en la ubicación de las grandes potencias económicas mundiales.
Deberemos comenzar a acostumbrarnos a ver a China, India y el propio Brasil en los primeros cinco lugares del ranking mundial, desplazando a potencias como Alemania, Francia, Japón y hasta el propio Estados Unidos.
Urbanización
Este fenomenal crecimiento de la humanidad no hubiera sido posible sin un paralelo crecimiento de la urbanización.
En la historia de la humanidad, las ciudades como grandes concentradoras de población, son un fenómeno reciente.
De acuerdo a algunos trabajos recientemente realizados, 2007 será un año histórico para la humanidad.
Será el primero desde que el hombre habita la tierra, en que la mayor parte de los pobladores del planeta vivirá en ciudades.
Cuando Uruguay salía campeón del mundo en Maracaná, apenas 29% de la población mundial era urbana.
En 2000, ya 47% de la población mundial residía en zonas urbanas y se estima que en 2030, el 61% de la población mundial sea urbana.
En la segunda mitad del pasado siglo, unas 2.000 millones de personas dejaron de residir en zonas rurales y pasaron a residir en ciudades.
Este explosivo crecimiento de las urbanizaciones, está generando graves problemas sociales y ambientales, especialmente en los países menos desarrollados.
La demanda de viviendas urbanas crece sin cesar, pero se da la paradoja que las mayores inversiones en construcción de viviendas formales, se radican en los países desarrollados, en los que se ubica menos del 2% de la demanda habitacional global.
Y esta especie de dislexia del mercado, entre zonas ricas con gran inversión y zonas pobres carentes de ella, se da tanto si analizamos el mundo en su conjunto, una región, un país o incluso una ciudad.
Para ir al ejemplo más micro, durante la pasada década, en algunos años Pocitos (Uruguay) concentró cerca de la mitad de los metros cuadrados de nuevas viviendas construidos en todo el país y esto pese a que en Pocitos no crece el número de pobladores desde hace cinco lustros.
La urbanización vino para quedarse y con ella se han expandido los servicios inmobiliarios.
Éstos son cada vez más necesarios y requeridos. La demanda se hace más sofisticada y los mercados cada día resultan más complejos. Durante el año 2000 y siempre de acuerdo a las proyecciones de World Urbanization Prospects de las Naciones Unidas, América se transformó, por primera vez en la historia, en la región más urbanizada del planeta, desplazando de ese lugar al conjunto de regiones más desarrolladas.
Actualmente, casi 8 de cada 10 latinoamericanos habita en zonas urbanas. Muchos de ellos en construcciones irregulares, con carencias de servicios esenciales y una alta vulnerabilidad ambiental.
Para mediados de este siglo, ya 9 de cada 10 vivirá en ciudades, cuándo en África apenas se esté superando la barrera del 50%.
Este explosivo crecimiento de las ciudades latinoamericanas ha generado importantes demandas de infraestructura urbana y un desafío para los gobiernos de la región, que en general no han podido desarrollar políticas exitosas para asegurar un adecuado acceso a viviendas dignas a los nuevos pobladores urbanos.
La región posee un elevadísimo déficit habitacional, que tiende a agravarse en casi todos los países de la región.
Ha sido particularmente doloroso el deterioro urbano que muestran los centros poblados de Argentina y Uruguay, dos de los países que más han retrocedido en esta materia en las últimas décadas.
En la región más urbanizada del planeta, Uruguay es el país con mayor porcentaje de su población residiendo en ciudades y precisamente le sigue Argentina con un guarismo algo inferior.
En las últimas décadas los países del Río de la Plata se vieron desbordados por la expansión urbana, ya que buena parte de ella se ha expresado en áreas informales, aspecto que había tenido hasta ahora escasa relevancia en el desarrollo urbano de estos países., en particular durante la expansión de las ciudades registradas a fines del siglo XIX e inicios del XX.
Hoy la situación ha cambiado y ambos países enfrentan un creciente peso de la informalidad urbana, asociado a un incremento de la marginalidad, la exclusión social y el delito.
Algunos de sus indicadores urbanos, se vinieron latinoamericanizando velozmente.


Julio Cesar Villamide
Revista Propiedades (Uruguay)
julioc@villamide.com

© ReporteInmobiliario.com, 2003-2007, Lunes 24 de Septiembre de 2007.









SEMINARIO VALORES III



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